El nómada y el mar

En los ultimos 9 años he tenido 14 ‘hogares’ distintos, incluyendo un velero y un coche, y repitiendo en algunos de ellos. En todos he aprendido y he dejado algo a la vez, pero el actual, como ente físico, como punto geográfico, es, posiblemente, el que más me ha llenado.

Son muy pocos los objetos que me han acompañado durante todo este tiempo, y juntos cabrían en la palma de mi mano, pero casi siempre, eso sí, he estado envuelto en salitre.

En pocos meses, sin embargo, dejaré también atrás este lugar. Las estrellas señalan ahora hacia el sur, pero la luna… la luna mira a otro lado.

n.a.: en el coche sólo pasé unos días. Supongo que si en algún momento llegara a escribir una autobiografía la titularía “Licencias poéticas para una vida breve”.

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Una respuesta a “El nómada y el mar

  1. Donde vivo, el salitre queda lejos. Para ser nómada casi sin quererlo hay que vivir al son de los fluidos. El agua lleva los barcos de vela. El aire las canciones y los pájaros.

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