El sabio

Salir a buscar avutardas y ver huellas indescifrables en el camino, mojado por la lluvia de la noche anterior. Es otoño. Y las huellas, al parecer, indescifrables sólo para mí. Él dice, con seguridad, que "son de un tasugo, y mira, éstas del raposo que lo perseguía". ¿De verdad?. Tantos años escondiéndome en los libros, y soy un tarugo. Tarugo, no tasugo. Para empezar tengo que preguntarle qué es un tasugo. Ah, claro.
Y es que la sabiduría la da el vivir, más que el leer. Pero qué tarugo soy. Gracias por hacérmelo ver.
 
PD: para todos los que no lo sepáis, especialmente a mis amigos biólogos, un tasugo es un Meles meles, pero él se reiría de este nombre. A veces lo llama tejón.
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2 Respuestas a “El sabio

  1. Fijate, acabo de leer esto y me he acordado de mi padre. Es sabio verdad?, a mi tambien me gusta ir con el al campo en otoño, y en invierno, me gusta ver como disfruta con la mas insignificante piedra del camino y como habla de cada pedazo de tierra, de cada rama de arbol, de cada hoja, como si fueran sus amigo de toda la vida, claro, que tantas veces junto a ellos y cuando ha estado tantas veces solo a su lado, ¿habra hablado con ellos?, y ellos, ¿le habran contestado?, Ay… mi padre.

  2. buf que profundo, que me asusto, te estás cambiando de acera? jaja mua mua

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